Fuente: Portal Web Semana Económica
Abren caminos: las estrategias de las empresas para responder a la crisisAñade aquí tu texto de cabecera
Lejos de paralizarse, los sectores minero, agroindustrial, turístico y microfinanciero aplican estrategias de corto y largo plazo para contrarrestar el golpe generado a causa de los bloqueos y la convulsión social del sur del país.
Por Claudia Gutiérrez C., Franco Saito y Alessandra Saavedra
Las empresas de diversos sectores relevantes de la economía abren caminos frente a los bloqueos, la violencia y la convulsión social registrada, principalmente, en la regiones del sur del país.
Más allá de la cuantiosa afectación económica, las compañías decidieron, de forma rápida, hacerle frente al temporal. Lejos de paralizarse, empresarios de sectores como el de turismo y el microfinanciero —de amplia presencia en la zona— decidieron responder a la segunda ola de protestas, iniciada el 4 de enero, con diversas estrategias para mitigar los golpes en los resultados del 1T23. Los sectores agroindustrial y el minero, por su parte, decidieron absorber el golpe, asumiendo las pérdidas ante el poco margen de maniobra que ofrece la coyuntura.
Detenerse no es una opción para las industrias. Por eso, a la par de la respuesta de corto plazo ante los altos niveles de conflictividad —y de crisis política— experimentados, las compañías empiezan a replantear las inversiones contempladas para las regiones del sur durante el 2023 y, otras tantas, ya evalúan buscar respaldo gubernamental.
Prueba de resistencia
El sector turismo es uno de los grandes afectados por la crisis. Aunque no sea temporada alta, las tasas de ocupación en el sur son menores a las estimadas para esta época del año. “En Tacna calculamos una ocupación de 55% y, hoy, no llegamos ni al 8%”, cuenta Mario Figueroa, director de BTH Group.
Frente a esta situación, el sector tomó decisiones rápidas y empezó a diversificar sus ingresos para no depender tanto del curso de las protestas. “Al peruano le gustan las playas, así que nos enfocamos en [ofrecerles] el Caribe. A los extranjeros, los mandamos a destinos como Ecuador y Colombia”, señala Denisse Hauyon, gerente comercial de la agencia ViajoBien en Perú.
Los hoteles también redirigen su demanda hacia otros destinos; en este caso, dentro del país. Por ejemplo, Casa Andina aprovecha el verano para impulsar promociones en el norte. “De Chincha hasta Tumbes, la situación es diferente; estamos a full [demanda]”, comenta Juan Stoessel, CEO de Casa Andina. A la par del redireccionamiento de la oferta, los hoteles responden a la crisis con un reenfoque de sus inversiones. El grupo BTH, por ejemplo, redirigirá las inversiones que pensaba realizar en las regiones más convulsionadas. “Pensábamos abrir un hotel en Cusco. Ahora, posiblemente pongamos un tercer hotel en Lima”, adelanta Figueroa.
El sector microfinanciero es otro de los que enfrenta un escenario retador, ante las demoras generadas por la crisis en el pago de créditos. Jorge Solís, presidente de la Federación Peruana de Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (Fepcmac), afirma que solo el 50% de clientes del sur está cumpliendo hoy con sus obligaciones. “A diario cobramos un promedio de S/14 millones o S/15 millones. Ahora, estos repagos están en S/7 millones u S/8 millones”, revela Walter Rojas, gerente central de negocios de Caja Cusco, entidad que redujo sus nuevos desembolsos a niveles de 40%.
La reacción del sector a esta contingencia pasa ahora por el otorgamiento de facilidades como el perdón del interés moratorio, los intereses compensatorios o mayores plazos de pago. Ante las dificultades de operación en sus agencias físicas, las compañías también han decidido acelerar el potenciamiento de sus canales digitales. “Al no venir a pagar, les informamos que tienen una cuenta de ahorros para hacer sus transacciones [digitalmente]. No solo lo hacemos por el lado del pago de créditos, sino también en los desembolsos”, agrega Rojas.
Las cajas municipales, sin embargo, continuarán arrastrando los efectos negativos de las movilizaciones en campañas tan trascendentes como la última campaña navideña y la próxima campaña escolar. Aunque existe una medida de la SBS para la reprogramación de créditos, esta no calza con las necesidades de las cajas. Por eso, estas solicitarán al Estado un nuevo programa de créditos garantizados enfocado en mypes, como FAE-Mype, o de fortalecimiento patrimonial. Solís menciona medidas adicionales que permitan reducir la tasa de interés y de compra de cartera con períodos de gracia.
Absorben el impacto
Las protestas, especialmente en Puno, Arequipa y Cusco, dejaron a los sectores productivos con incluso menor margen de maniobra. Las mineras registraron problemas para reemplazar personal y trasladar el mineral por el bloqueo de vías, generando costos adicionales. A esto se suma el ataque a las instalaciones de Antapaccay, que respondió con una reducción de sus operaciones al 38%. Minsur y Las Bambas también lo hicieron. “Representan el 30% de la producción de cobre y no pueden sacarlo”, señala Raúl Jacob, presidente de la SNMPE.
Ninguna otra minera adoptó esta medida, aunque no la descartan. “Si detectamos un riesgo para la integridad de los trabajadores, estamos dispuestos a parar”, asegura Leandro García, gerente general de Buenaventura.
De igual manera, la inversión en construcción de nuevos proyectos mineros se estaría reevaluando. “En los últimos meses ha habido mucha inestabilidad y eso afecta las inversiones. Sin un ambiente de tranquilidad, es difícil empezar un proyecto”, explica Jacob. Esta reevaluación, sin embargo, sería ajena a los proyectos que sí lograron iniciar construcción en 2022 y se encuentran en zonas alejadas del conflicto, como San Gabriel.
Las empresas agroindustriales, por su parte, optaron por ponerle el pecho a la crisis: asumirán el íntegro de las pérdidas, debido al poco margen de maniobra que ofrecen sus productos. “Como no podemos generar ventas, las cobranzas demoran y afectan nuestro capital de trabajo. Esto nos obliga a incurrir en mayores gastos financieros”, explica Raúl Briceño, CFO de Agroindustrial Beta.
En lo que va del 2023 las pérdidas de la agroexportación ascienden a US$150 millones, según la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), con especial incidencia en los envíos de uva, arándano y espárrago. “En una semana que no embarcamos uva, dejamos de vender US$ 6 millones”, menciona Briceño.
Entre la tendencia de menores inversiones advertida por esta revista (SE1842), se abriría un camino para redireccionar parte del dinero como respuesta a la crisis. “Las inversiones en expansión de tierras se están trasladando a maquinaria para mecanizar la cosecha”, dice Luis Corvera, gerente general de Fresh Fruit. Mientras Agroindustrial Beta redujo su plan de inversión en US$20 millones, Danper tampoco realizaría grandes inversiones en expansión de tierras durante 2023. “En dos años no tendremos con qué crecer [en el sector] porque no se está invirtiendo en ampliar la frontera agrícola”, concluye Jorge Aranguri, director ejecutivo de esta última compañía.