Ayacucho no cuenta con una defensa contra los desastres naturales.

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En diciembre de 2009, nueve familias se vieron afectadas por la tragedia que ocurrió cuando una torrentera descendió por el jirón San Martín durante una lluvia intensa, pero parece que ni los habitantes ni las autoridades encargadas de proteger contra los desastres naturales la han asimilado en su totalidad.


 Las lluvias de las últimas dos semanas han causado una gran cantidad de damnificados, en menor o mayor grado. Algunas familias han sufrido pérdidas significativas en la estructura de sus viviendas, la pérdida de enseres, muebles y electrodomésticos, y lo más grave es que las familias han experimentado una sensación de inseguridad.


Los Warpas: El dolor de una pérdida incalculable

Quince familias que residen en el asentamiento humano Los Warpas en el distrito de San Juan Bautista han sufrido la pérdida de casi todo, excepto la esperanza. En la mañana del miércoles 28 de diciembre, las aguas de la torrentera de Chaquihuayco ingresan con fuerza a sus hogares, ubicados al borde de la torrentera.

El miércoles 28 de diciembre, las aguas de Chaquihuayco llegaron con fuerza a sus hogares, ubicados al borde de la torrentera.

Las paredes de dos cuartos de adobe construidos cerca del huayco fueron derrumbadas por la fuerza del agua, lo que ha humedecido las paredes de las habitaciones interiores y es posible que colapsen. Las 15 familias tenían cuartos que no podían usar, al menos hasta que la humedad disminuye.


Perdieron todo lo que tenían.

Según la familia de Samuel Zamora Soras, todos sus muebles se perdieron. Sillas, camas, mesas, roperos, cómodas y electrodomésticos como computadoras, televisores y calentadores Además, las frazadas y toda su ropa que se encontraba en los cuartos. En la actualidad, utilizan la escasez de ropa que han recibido de los vecinos.

Debido a que no tienen cocinas ni dinero para comprar alimentos, se quejan de no poder cocinar sus alimentos. Los afectados expresaron su insatisfacción al decir: “Nos han traído algo el primer día y después se han olvidado”. No solicitan dinero, sino que prefieren recibir alimentos y utensilios de cocina, así como combustible.


Un padre de familia sufrió una de las pérdidas más graves: el mototaxi que había comprado en la tienda EFE con un préstamo de la Cooperativa San Cristóbal de Huamanga, se lo llevó el Huayco. Los ingresos del vehículo le permitían mantener a su familia, pagar el préstamo de la cooperativa y pagar sus estudios: desea ser abogado.

Las madres están preocupadas por el estado de los niños.

También están afectados los miembros de la familia Huaytalla Ayala. Una de las miembros de la familia dijo que les dieron una ayuda insuficiente porque las aguas inundaron toda la casa donde vivía el padre de esa familia, compuesta por ocho hijos, pero cada uno de ellos tenía su propia familia.

Su ropa, cama y frazadas están empapadas de barro, y su dormitorio está húmedo. Tiene 84 años y reside solo. Su mayor preocupación es que el huayco haya destruido su muro de calaminas que lo protegía de los residentes pobres.


Un muro de contención más alto

Los residentes del asentamiento humano Los Warpas solicitan un muro de contención más alto. Rómulo Huaranga explicó que el agua cruzó el muro debido a que era una gran torrentera y se extendió por la calle e ingresó a las casas. En nombre de los vecinos, Huaranga criticó a las autoridades que llegaron el primer día y luego han olvidado. Las calles siguen llenas de lodo, según se pudo constatar.


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